Definitivamente, na minha
opinião, a melhor estação do ano!!! Sobretudo no campo onde as cores vão
mudando pouco a pouco. É tempo de laranjas, ocres, castanhos. É tempo de dias
suaves, mais curtos sim, mas com algo especial. São as cores, os cheiros, as
folhas a estalar debaixo dos nossos pés, ou talvez tudo junto.
No outono apetece perder-nos
pela quinta e arredores. São paisagens vistas e revistas desde há três anos mas
que sempre parecem diferentes, sempre surpreendem e nos levam a pensar que
devíamos dar um passeio todos os dias!
À medida que vamos descendo
tudo vai ficando para trás, somos só nós e a natureza. São momentos de
introspecção em que nos encontramos com nós próprios e com a nossa consciência.
São momentos terapêuticos, para a alma que se vai limpando mas também para o
corpo que vai avançando num ritmo lento mas compassado.
Chegamos ao nosso lugar
preferido que agora está coberto por um manto de folhas e sorrimos porque
continua lindo e assim seguirá enquanto estiver intocável e a mão humana não
lhe tire a beleza. Apetece-nos deitar em cima das folhas e esperar que o tempo
pare. E há momentos que tudo fica no mais absoluto silêncio (ao menos de ruídos
humanos) e o tempo parece efetivamente que para por uns segundos que parecem premonitórios
de algum grande acontecimento. Mas não, tudo continua igual, tudo continua
bonito e o tempo não parou por isso é hora de subir. Lá em cima esperam-nos
as tarefas diárias da quinta. Com a energia que ganhamos neste passeio vamos subindo
o íngreme caminho que nos leva de volta a casa e à realidade.
De los paseos de otoño
En
definido, y en mi opinión, la mejor estación del año!!! Sobretodo en el campo
donde los colores van cambiando poco a poco. Es tiempo de naranjas, ocres, marrones.
Es tiempo de días suaves, más cortos sí, pero con algo de especial. Son los
colores, los olores, las hojas crujiendo bajo nuestros pies, o quizás todo esto
junto.
En
otoño apetece perdernos por la finca y alrededores. Son paisajes vistos y
revistos desde hace tres años pero que siempre nos parecen distintos, siempre
sorprenden y nos hacen pensar que deberíamos dar un paseo todos los días!
A
medida que vamos bajando todo va quedando atrás, somos sólo nosotros y la
naturaleza. Son momentos de introspección en que nos encontramos con nosotros
mismos y con nuestra consciencia. Son momentos terapéuticas, para el alma que
se va limpiando pero también para el cuerpo que va avanzando a un ritmo lento
pero compasado.
Llegamos a nuestro lugar preferido que ahora está cubierto por un manto de hojas y sonreímos porque sigue precioso y así seguirá mientras esté intocable y la mano humana no le robe la belleza. Nos apetece echarnos en cima de las hojas y esperar a que el tiempo pare. Y hay momentos en que reina un absoluto silencio y parece que efectivamente el tiempo se detenga por unos segundos como si fuera una premonición de algún grande acontecimiento. Pero no, todo sigue igual, todo sigue bonito y el tiempo no se ha detenido así que es hora de volver. Arriba nos esperan las tareas diarias de la finca. Con la energía que cogimos en este paseo vamos subiendo por el camino que nos lleva de vuelta a casa y a la realidad.
Llegamos a nuestro lugar preferido que ahora está cubierto por un manto de hojas y sonreímos porque sigue precioso y así seguirá mientras esté intocable y la mano humana no le robe la belleza. Nos apetece echarnos en cima de las hojas y esperar a que el tiempo pare. Y hay momentos en que reina un absoluto silencio y parece que efectivamente el tiempo se detenga por unos segundos como si fuera una premonición de algún grande acontecimiento. Pero no, todo sigue igual, todo sigue bonito y el tiempo no se ha detenido así que es hora de volver. Arriba nos esperan las tareas diarias de la finca. Con la energía que cogimos en este paseo vamos subiendo por el camino que nos lleva de vuelta a casa y a la realidad.










