Coisas soltas

Apesar de andarmos um pouco desaparecidos do mundo virtual continuamos por aqui. A vida na quinta nestes dias é como uma grande panela a borbulhar. A nossa vida em geral. Não se para. Preparar coisas para o mercado semanal da Areia Branca. Carrega carro. Descarrega carro no mercado. Vende. Carrega carro no final do mercado. Volta a casa. Descarrega carro em casa. Repete...

E durante a semana aproveitamos para fazer doces para repor os vendidos. Fazemos conserva de tomate para o inverno, regamos muito que o verão está seco, tratamos da horta e colhemos.




Por falar em colheitas, este ano semeamos feijão para secar que estamos a colher. Agora é momento de tirá-lo da vagem. Trabalhinho entretido.




À falta de ginjas, este ano vamos ter licor de amoras. Por falar em amoras, este verão foi o fruto estrela. Já perdemos a conta dos quilos apanhados e melhor... dos quilos vendidos. Isto para não falar das arranhadelas. Mas lá para Dezembro, quando finalmente podamos provar o nosso licor de amoras, certamente sentados em frente à lareira, então todos essas feridas estarão esquecidas.




E como na vida nem tudo é doce, também certamente vai haver vinagre. De maçã que se juntará ao de ameixa, pêra, nêspera e vinho tinto. As experiências já começaram. A nossa casa parece um laboratório e a cozinha um campo de guerra!




E finalmente estamos a comer os tomates da variedade Montserrat. Assim recordamos Barcelona porque nada melhor que recordar uma cidade que através da sua gastronomia. Esta semana certamente também os vão poder encontrar no mercado da Areia Branca.




E termino agradecendo à natureza a sua generosidade. Orégãos silvestres que inundam a nossa casa de aromas. Uma dádiva da natureza que nos rodeia. E por hoje despeço-me que o trabalho é muito e o tempo pouco!






Cosas sueltas

A pesar de andar un poco desaparecidos del mundo virtual, seguimos por aquí. La vida en la finca estos días es como una gran olla hirviendo. Nuestra vida en general. No paramos. Preparar cosas para el mercado semanal de Areia Branca. Carga coche. Descarga coche. Vende. Carga coche al final del mercado. Vuelve a casa. Descarga coche en casa. Repite...

Y durante la semana aprovechamos para hacer confituras para reponer las vendidas. Hacemos conservas de tomate para el invierno, regamos mucho que el verano está seco, cuidamos el huerto y cosechamos.

Por hablar de cosechas, este año hemos sembrado judías para secar que estamos recogiendo. Ahora hay que desgranarlas. Trabajito entretenido.

Este año no hemos tenido guindas por eso hemos decidido hacer licor de moras. Por hablar en moras, este verano ha sido el fruto estrella. Ya hemos perdido la cuenta de los quilos que cogimos y mejor... de los quilos vendidos. Mejor no hablar de los arañazos. Pero en Diciembre, cuando por fin podamos degustar nuestro licor, seguramente delante del fuego de la chimenea, entonces todas esas heridas quedarán en el olvido.

Y como en la vida no todo es dulce, tendremos también vinagre. De manzana que se juntará al de ciruela, pera, níspero y vino tinto. Los experimentos ya han empezado. Nuestra casa parece un laboratorio y nuestra cocina un campo de batalla!

Y por fin estamos cosechando los tomates de la variedad Montserrat. Así recordamos a Barcelona porque la mejor forma de recordar a una ciudad es a través de su gastronomía. Esta semana seguramente ya los llevaremos al mercado de Areia Branca.

Y termino agradeciendo a la naturaleza su generosidad. Oréganos silvestres que inundan nuestra casa de aromas. Un regalo de la naturaleza. Y por hoy me despido que el trabajo es mucho y el tiempo poco!

1 comentário:

  1. Hay unas pequeñas máquinas manuales, muy económicas (yo las veía en Mercabarna) que desgranan todo tipo de gramíneas. Guisantes, habas, judías...
    deberías de mirar de encontrarla en una ferretería.
    Un abrazo

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